La primera palabra del título de esta publicación El Arquitecto, nos lleva a asociarlo con “construcción”, “planos”, “edificio”, es decir, todo aquello que suponemos es necesario para edificar una vivienda. La segunda palabra es Interior y aquí  intuitivamente nos remitimos a todo eso que ocurre en nuestra psique, nuestros pensamientos, sentimientos y emociones fundamentalmente

El subtítulo “Un camino a la consciencia”, nos acerca a la unión de ese Interior con el mundo exterior que absorbemos por los cinco sentidos, al que llamamos Realidad.  Estoy plenamente convencido que ser consciente de uno mismo  y del mundo que nos toca vivir es el mayor  reto que podemos afrontar.

Espíritu de ayuda

El texto tiene un primer gran beneficio para el lector y es que, al tener una gran carga autobiográfica, nos coloca en la evidencia de que todos, absolutamente todos, somos arquitectos de nuestra vida, constructores de nuestro desarrollo personal. Nadie se escapa de esa responsabilidad, más allá de nuestra educación, cultura, edad o cualquier otra circunstancia.

Un segundo beneficio es la sencillez. Conceptos como Confiar, Fluir y Aceptar son explicados con detalle y determinación pero comprensibles y claros, ya que son la base sobre la que se “edifica” nuestro mundo interior. Ser consciente de nuestros paradigmas mentales, de nuestros sistemas de reacción ante las adversidades, de nuestros mecanismos de  autoprotección y observar cómo todo esto se fraguó en nuestros primeros años de vida, en la experiencia singular con nuestros padres.

Un tercer beneficio es la posibilidad de reflexión continua. Las citas de otros autores al hilo del texto, hacen caer en asociaciones con hechos de nuestra vida que permiten repensar porqué hacemos lo que hacemos, pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos. Al plantear que las dos emociones básicas, el Amor y el Miedo, son las verdaderas constructoras de nuestra vida, nos obliga a aclarar desde qué lugar vivimos y tomamos decisiones y porqué aprovechamos o no las oportunidades que se nos ofrecen.

El núcleo central del libro es precisamente desentrañar los componentes de estas dos Energías. El AMOR, como resultado de nuestra Atención y Autoobservación, del Mimo y cuidado que ponemos en lo que hacemos y pensamos, del Orden y Organización de nuestra vida cotidiana y de nuestra Responsabilidad y Respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Y el MIEDO, como producto de nuestras Memorias, Incertidumbres, Expectativas, Dolor y zonas Obscuras.

Sólo cuando somos conscientes  de nuestro SENTIR de estas dos grandes emociones somos capaces de reelaborar y volver a reiniciarnos todas las veces que la vida nos lo solicita. Y ello ocurre cuando trabajamos nuestra Sensibilidad, cuando nos acercamos a lo Natural, al valor del Tiempo y del Silencio y al poder inmenso de nuestra Imaginación y nuestra Ilusión. En definitiva, cuando resonamos con nosotros mismos.

La propuesta de este libro es que hay un Plan para poder ser todo lo que deseamos, pero también cabe la posibilidad de que no lo sigamos porque desde nuestro Libre albedrio, estamos abiertos a la posibilidad de ser vencidos por nuestros miedos y también a que nuestro Amor y valentía sea poderosa y creadora.

El libro acaba con una serie de pautas-orientaciones que conforman ese Plan constructor y sus dos últimas son especialmente significativas: “Tu sueño es posible. Todo el Universo quiere que tengas éxito” y “Todo es Uno. Y tú estás incluido”.

COMENTARIOS AL LIBRO:

Buenas Enrique,

Te escribo porque Agustí me ha mandado un libro corto pero super interesante, el tuyo vamos. Es brutal como nuestra infancia marca el devenir de nuestras vidas. No todo el mundo goza de las mismas oportunidades de obtener amor, cariño, comprensión, juego, respeto, sacrificio… Y una serie de valores que moldean una parte super importante de nuestra vida, y como a partir de aquí se desbloquea el aprendizaje vital.

Me ha gustado como lo has enfocado, desde el punto de vista autobiográfico, con tanta sinceridad, créeme que uno no se acostumbra a ver eso a su alrededor, ni siquiera en su familia… Seguramente habrá sido un buen ejercicio para ti! Pero también muy útil para quien lo lea.

En fin, felicidades por el libro y hasta pronto,

Adrià

Hola Enrique,

Mira, me alegró que Agustín me enviara tu publicación en la que entras en el Camino hacia el Interior del Ser Perdurable. Si, ahí está el Verdadero Tesoro. Me alegró ver cómo vas encontrando estados más profundos produciéndote ello un bienestar y una liberadora paz.

Sí, en realidad vamos avanzando de vacíos en vacíos. El Vacío Absoluto no existe en la Naturaleza, el vacío que nos presenta la ciencia está condicionado al instrumental hasta donde ha llegado. En la Naturaleza siempre se puede llegar a vacíos más profundos; no existe límite. Nuestra satisfacción la vamos encontrando con el buen fluir, andando por el buen sentido de la Corriente Superior.

Recibe un afectuoso saludo

Rafael

 

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Web de Enrique Abansés: www. enriqueabanses.com

 

 

 

 

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