Hay una película, “Tras el corazón verde” en la que la protagonista, Joan Wilder, es el ideal de escritora que yo tenía cuando soñaba con serlo, en la adolescencia. Ella, su máquina de escribir y su gato en un pequeño apartamento escribiendo novelas románticas que, en otra parte de la ciudad, está esperando su agente literario para poder convencer a una editorial de hacer público su trabajo.

Cualquiera no podía publicar un libro, había que ser un escritor cuyo trabajo pudiera venderse y no siempre ese criterio se casaba con la calidad literaria. La autoedición existía, sí. Consistía en pagar  a una imprenta para que te imprimiera tu trabajo o a una editorial de autoedición y luego tú eras el encargado de distribuir la obra y físicamente era casi imposible a menos que tuvieras el dinero para viajar por todo el país, repartiendo tus libros.  Así que la autoedición tenía poca o ninguna repercusión por lo que el único camino para vivir de los libros, era ser fichado por una buena editorial o un agente literario eficaz.

En la era de Internet todo esto ha cambiado. El mundo editorial ha sufrido una gran transformación debido a que, de repente, un aluvión de información aparece en el escenario que antes era carne de editorial y ahora está disponible y gratis.  Durante mucho tiempo, editoriales y discográficas trataron de parar lo imparable con medidas que nunca tuvieron resultado, hasta que alguien decidió adaptarse al nuevo escenario.

Sin embargo, la mayoría de los escritores no se han adaptado al nuevo escenario. Siguen imaginándose como la protagonista de aquella película, dedicándose a su obra literaria y esperando a que otros muevan sus libros.

En esta era, publicar es bastante sencillo y accesible a todo el mundo. Tanto es así que ahora, en este momento, alguien estará subiendo un libro a alguna plataforma de venta de manuscritos y vendiendo directamente al lector.  Si optas por este camino, no tendrás que pasar por el difícil filtro de las editoriales actuales y tu libro verá la luz. Sin embargo, tendrás que aprender a crear tu propia industria si de verdad quieres vender tus libros directamente al lector.

Aviso para navegantes: El lector de ahora no es tampoco el lector de aquellos años de regalías cuantiosas, en absoluto. Para empezar, es un lector más audiovisual que ya no lee un libro de principio a fin teniendo tanto que leer y consultar en la red. Además hay dos tipos de lectores, uno que es incapaz de leer en una pantalla y que aún sigue amando el olor del papel recién impreso, y otro que es capaz de leer en una pantalla pero incapaz de terminarse un libro y que atesora en su app de libros, una cantidad ingente de trabajos que compiten con el tuyo. Hoy un joven, en su app de libros puede llegar a tener una biblioteca más grande que las de hace 50 años en las mansiones más espectaculares. Si tu libro es como el de muchos…. pasará desapercibido.

Personalmente apuesto por la autoedición. Creo que la autoedición es una gran herramienta para dar a conocer tu trabajo y nadie más importante que tú va a dar el valor que se merece tu obra. Sin embargo, eso requiere de ti habilidades y conocimientos más allá de los meramente literarios.

Diseño de libros:

Para empezar, si vas a publicar tu propio libro sin ayuda de una editorial, tendrás que aprender a maquetar tus propios libros y a diseñar una portada (y contraportada si vas a publicarlos también en físico).  Así que más vale que sepas un poco de diseño, proporción y sobre todo, cómo hacer una portada atractiva porque siempre se ha dicho, “la cara es el espejo del ama”. Por la portada te juzgaran, amigo lector, así que te sugiero que aprendas a hacer buenas portadas.  Tampoco puedes permitir que la maquetación esté mal hecha, la presencia de viudas, una mala justificación o la falta de todos esos estilos de maquetación que se requieren para que un libro sea de atractiva lectura.

Herramientas de publicación:

Una vez que tienes escrito, maquetado y, lo más importante, corregido (algo que es difícil hacerlo solo), será el momento de publicar y elegir las plataformas que más se ajusten a tus ideas de publicación. Estas plataformas ponen condiciones de estilo por lo que, si no has adaptado tu maquetación a dichas condiciones, tendrás que hacerlo y algunas son bastante complejas. Además, algunas de ellas te piden exclusividad para acogerte a los servicios que precisamente darán a conocer tu trabajo… por lo que será necesario que hagas un análisis de los distintos marketplaces de libros y escojas aquellos que más se adapten a tus intereses.

Venta:

Ya que has elegido vender directamente tus libros a un público, aquí empieza la parte más difícil, la parte en la que todos los escritores se rinden porque han pensado que escribir era la tarea complicada pero venderla es aún más. Hay un momento en que vender tus libros resulta fácil, cuando eres muy conocido… pero hasta llegar a ese punto, queda un recorrido complicado que requiere de ti un esfuerzo que no todos los escritores lo acometen.

Así que la nueva profesión de escribir libros requiere de conocimientos de maquinación, diseño, ventas, distribución…. y un montón de etc que para nada se asemeja a la imagen de Joan Wilder con su gato y su máquina de escribir. Si estás dispuesto a aprender todo esto… estás preparado para vivir de tus libros. De lo contrario serás engullido por el anonimato de esta basta red que nos envuelve.

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