Cómo escribir un diálogo

Cómo escribir un diálogo

Cómo escribir un diálogo

— ¿Cómo explicamos el diálogo? — pensé mientras escribía una entrada en Trebolarium.

— Escribiendo uno. — dijo mi voz interna.

 

Así es como mi voz interna y yo, nos pusimos a hablar de cómo debería escribirse un diálogo.

 

— Deberías explicar lo del guión largo . — Dijo ella.

— ¡Ah!, Buena idea, en los diálogos no se utiliza la tecla guión del teclado del ordenador sino lo que llamamos guión largo, que es, como su nombre indica, un guión un poco más largo del convencional. Se aplica de la misma forma que los escritores anglosajones usan comillas, anunciando que lo que viene después forma parte de un guión.

— Y también para diferenciar un interlocutor de otro.

— Sí, también, ¡muy bien apuntado!

— Y también para aclarar quién habla tras la frase del que habla. — Dijo mi voz interna guiñándome un ojo para que pusiera un ejemplo similar a estas palabras que lees.

— Si, tienes razón, especialmente cuando hay más de un interlocutor porque, cuando hay sólo dos, con que aclares quién es quien al principio, el lector podrá seguir la alternancia de opiniones y saber quién las está diciendo.

— Dicen que cuantas menos aclaraciones eres capaz de indicar, más calidad tiene el diálogo.

— Que yo recuerde entre mis lecturas, quien era un genio  de los diálogos era Galdós. Aún recuerdo cómo hablaba la Señá Benina en su libro “Misericordia”. Sí, tienes razón. Aclarar quién habla no es el único recurso y hay que evitarlo todo lo posible para que el lector no se canse con los “dijo”. La forma de hablar, el acento de los personajes y su perfil psicológico pueden ser grandes herramientas para ayudar a diferenciar a los interlocutores.

— Es verdad, aunque, también hay que decir — sonrió mi voz interna y me guiñó un ojo— , que las aclaraciones pueden servir para otras cosas como, por ejemplo, explicar gestos o acciones de los interlocutores mientras están hablando. En ese caso, las explicaciones no tienen que estar al final de la frase sino que pueden estar en medio, entre dos guiones largos.

—¡Cierto, amiga! Me ahorras mucho trabajo. Añadiremos que los diálogos tienen que ser ágiles, no excesivamente largos y equilibrados.

— ¡Eso! que no sea uno el que de repente suelta una parrafada y el otro callado (a menos que lo haga porque el personaje es un narcisista redomado que no deja hablar a nadie).

— Completamente de acuerdo, amiga, y además debe tener un sentido en la novela. El diálogo agiliza una escena, le da intensidad y permite al lector estar presente en la escena. Se escribe un diálogo con el fin de el lector conozca a los personajes, entienda mejor el momento que se está representando, viva con mayor intensidad emocional la historia… es por eso que tiene un papel importante y que utilizarlo de forma estratégica puede mejorar mucho la calidad de nuestra historia.

— Se te olvida algo importante.

— ¿Ah, sí? — dije extrañada— ¿El qué?

— Que nunca se utiliza el estilo indirecto en los diálogos.

— ¡Muy buen apunte! A menos que el estilo indirecto lo mencione un personaje para hablar de algo que ha dicho alguien (“Lola me dijo que visitaría a Juan”).

— Eso sí.

 

 

 

 

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