A Tarantino le tiramos de las orejillas

Hace unas semanas, alguien que yo sé recibió un sms. Su cara de espanto lo reflejaba todo. Entonces, me dijo: “como yo he tenido que verlo, tú también lo vas a ver”. Creo que ha sido una de las imágenes más espantosas que he visto en mi vida. Eran imágenes de índole sexual pero se trataba de unas prácticas extremas que yo no he visto en mi vida y que, por supuesto, jamás experimentaría. No te las voy a describir porque heriría mucho tu sensibilidad. Y se pasaban con un mensaje que pretendía dar gracia pero a mí me espantaba.

Un pésimo sentido del humor

Sinceramente, deberíamos revisar nuestro sentido del humor. A mí no me hace ni pizca de gracia esos vídeos que pretenden ser divertidos en los que la gente se cae de un tejado o se estampa contra un árbol. Cuánto más daño parece que se han hecho esas personas, más mal me siento viéndolas y, por tanto, nunca he entendido cómo a la gente le hace gracia eso.

Pero es que estas imágenes eran lo peor. Si hubiéra que calificarlas por rombos como hacían en el cine de los setenta y ochenta, ésta tendría tres rombos.

Rombos

Era muy orientador, desde luego. Los padres no tenían que esforzarse para que sus hijos se fueran a la cama. TVE ponía una película de dos rombos y los niños sabíamos que eso no lo podíamos ver.

Normalizando lo terrible

Aquel vídeo me llevó a una triste reflexión y era que Internet nos ha llevado muy lejos… pero también en lo terrible. Hasta ese momento traumático para mi sensibilidad, nunca había visto esas imágenes y creo que nunca habría sido posible verlas en la era preinternet.

Una amiga mía, con quien comparto pasión por el análisis de la conducta, me contaba que hubo una red de pedófilos (y supongo que no será la única) que publicaban vídeos de relaciones con niños y las compartían con niños por la red para normalizar ese tipo de contacto entre niños y adultos y que así los niños lo vieran sin espanto y si nos fijamos, estamos perdiendo la sensibilidad ante las aberraciones y la violencia.

Hasta ese momento del vídeo aberrante, lo más fuerte que yo había visto era la matanza de japoneses en la película de Kill Bill y me dirás que hay cine más gore y por supuesto que lo hay pero estoy hablando de lo que yo me permito a mí misma ver. Personalmente me parecen horribles las películas de Saw y Hostel y de esas he visto pasivamente algunas escenas no elegidas por mi sensible corazón más enamorado de las películas pacíficas.

¿El cine incita a la violencia?

Tú qué dices ¿que las películas de violencia incitan a la violencia o que no? Algunas personas opinan que las películas de violencia mueven a las personas a ser violentas y otras dicen que sólo lo hacen con las personas perturbadas. Personalmente opino que ver violencia en sí no promueve a las personas a ser violentas. Lo que promueve la violencia es la propagación del odio y el cine violento lo que hace es dar ideas. Si tenemos las dos cosas, odio y violencia, se produce la tormenta perfecta y si no hay odio pero hay desorden mental… pues también. Así pues, ¿deberíamos censurar las películas que contienen escenas violentas? Parece que hoy es imposible hacer una buena película sin necesitar escenas de extrema violencia o sexuales. Sin embargo, los viejales de mi generación no necesitábamos ver muertos para disfrutar del Equipo A y ver coches volar o el coche fantástico que atrapaba a los ladrones abriendo una puerta.

Hace un tiempo vi una entrevista en la que le planteaban a Tarantino precisamente eso. El periodista quería hacerle ver a Tarantino que su cine era violento y éste se enfadó, se levantó y se fue de la entrevista. Supongo que era porque estaba harto de que todo el mundo se lo dijera.

Personalmente opino que Tarantino es un genio. Su cine es revolucionario y contiene muchos elementos que amamos los apasionados del cine y del cómic. La violencia que muestra Tarantino es estética, elevada y muy sanguinaria pero hay que reconocer que produce el efecto que quiere provocar que es nuestra capacidad de impactarnos a pesar de toda la violencia de la que somos testigos en la actualidad porque ahora vemos hasta la violencia real y salvaje en la que hombres inocentes son degollados en las pantallas y niños muertos por las bombas son exhibidos en los telediarios… pero ese impacto tienen un precio y es que le tiren de las orejillas de vez en cuando así que creo que no debería enfadarse tanto y responder estoicamente los reproches de quienes consideramos que menos sangre puede sacrificarse en pro los televidentes sensibles.

Antes, nos íbamos a las plazas a ver cómo quemaban a las brujas y nos llevábamos el punto de cruz a la guillotina. Ahora, ficción y realidad se presenta en nuestras vidas para que seamos testigos de lo más oscuro del ser humano…. porque mira que somos oscuros.

¿Por qué no hay resultados?

¿Y por qué te cuento todo esto tan horrible? Porque nuestra vida está llena de dolor y el dolor afecta a nuestras búsquedas personales.

¿Alguna vez has escuchado esa frase que atribuyen a Einstein que dice que es una locura esperar resultados diferentes como siempre hacemos lo mismo?

Pues desde que escuché esa frase me he estado preguntando una y mil veces qué es aquello que hacía repetidamente y que me llevaba una y otra vez a los mismos resultados y no encontraba la solución. Hacía cambios y cambios y no resolvía nunca nada. Después de años de hacerme esa pregunta entendí que cualquier cambio que hiciera en mi vida no podía llevarme a un cambio en los resultados si no analizaba con objetividad dónde fijo yo el dolor y dónde el placer. Revisando qué es para mí dolor y qué es para mi placer puedo descubrir qué estoy evitando y qué estoy atrayendo en mi vida.

Te pondré un ejemplo de ello, un ejemplo simplión: si asocio dolor al estudio (entendido el dolor como aburrimiento, sensación de pérdida de vida, sueño o en general como una experiencia desagradable), seré un mal estudiante. Si lo asocio al placer porque considero que descubres cosas nuevas y eso lo considero placentero, seré un buen estudiante. Es más podría ser brillante y acabar muy lejos.

Dolor y placer

¿Sabes qué es lo que todavía no has probado después de tantas dietas y tantos suplementos, tanto ensayo error, tanto dinero perdido en clínicas, nutricionistas, tanto comienzo sin fin….? Pues es precisamente esto, tu forma de ver el dolor y tu forma de ver el placer. Aquello que asocias a dolor y aquello que asocias a placer. Mientras no hagas ese cambio, no es posible el cambio porque no hay un verdadero deseo de hacerlo. Te esfuerzas temporalmente esperando encontrar un remanso sobre el que volver a los viejos hábitos porque son los que te hacen sentirte bien. Son los que te dan placer. La dieta es un dolor temporal pero no es un placer… y mientras siga siendo así… fallamos una y otra vez.

¿Qué asociaciones estamos haciendo actualmente que no nos dan resultado con respecto a la nutrición?

Te dejo un listado no definitivo que espero que pueda orientarte pero creo que lo importante es que ese análisis lo hagas tú mismo.

Una dieta no funciona porque asociamos al dolor lo siguiente:

  1. El hambre: personalmente es lo que más me cuesta. Y de hecho todas las ideas que he buscado han sido intentando no llegar a ese dolor. Siempre me he preguntado ¿qué dieta podría hacer sin pasar hambre?
  2. La sensación de carencia
  3. la dependencia física y emocional con algunos alimentos
  4. el cansancio que nos impide hacer ejercicio

Esto es lo que asociamos al placer cuando no funcionan las dietas:

  1. Los recuerdos amables. El Colacao que me ponía mi abuela cuando merendaba en su casa, el placer de un café y un dulce con una conversación agradable con alguien inteligente, el arroz con leche de mama…
  2. Las costumbres sociales: irse de cervezas y tapas con los amigos, hacer comilonas en grupo para celebrar algo…
  3. El sabor de los alimentos.

Recuerda que engordas porque evitas esos dolores y buscas esos placeres. Así que hay que cambiar a qué asociamos placer y a qué asociamos dolor.

Ahora te voy a compartir nuevas asociaciones de placer y dolor que puedes hacer para realizar cambios.

Si haces dieta, no tendrás problemas digestivos. Te sentirás ligero y dormirás de un tirón. Además te gustará verte al espejo y la gente te dirá que estás mejor. Podrás agacharte para vestirte y atarte los zapatos. Sentirás energía y podrás hacer ejercicio porque no estarás todo el tiempo cansado. Desde luego estarás más sano y eso implica menos dolor físico y menos quirófano y menos pastillas. Además tendrás control sobre ti mismo y serás un ejemplo a seguir porque todo el mundo te preguntará ¿cómo lo has conseguido? Y eso te dará poder porque la gente te imitará para lograr los mismos resultados.

Estudia tu dolor, conoce tu dolor, enfrenta tu dolor, vence tu dolor… y serás dueño del mundo. Por lo menos de tu mundo.

 

 

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